La danza en la magia
por Schatten





La danza es tan antigua como la necesidad de expresión del ser humano. 

El hombre prehistórico necesitaba conectar con sus semejantes y relacionarse con todo aquello que le rodeaba y que no siempre comprendía o podía controlar. Comienza a observar la naturaleza, el movimiento de los astros, el canto de los pájaros, el cortejo de cada animal, las ramas de los árboles y su sonido al viento. Todo a su alrededor es música y ritmo. Necesita canalizar su propia energía y controlar la de todo aquello que le circunda y que a veces le da miedo. La tormenta, la caza, el cortejo, el parto. Todo es transformación y expresión continua. Canta mientras trabaja, mientra da el pecho, acuna y mueve su cuerpo. Experimenta cada rito de paso y al formar parte de una comunidad los sentimientos se vuelven más complejos.

La danza se hizo grupal al igual que los cantos y se alzaba así la energía de la tribu a la vez que se fortalecía  su cohesión. Refleja la personalidad del grupo y sus aspiraciones, su armonía con el entorno y su poder. Invoca las fuerzas de la naturaleza para que les sean benéficas a la vez que trata de explicarlas y darles un sentido. Nace entonces el ritual, el conjuro capaz de alterar la realidad a favor de la comunidad dirigida por el chamán. Surgen las danzas del sol, de la luna, de la lluvia, del mar, de las cosechas… El chamán se relaciona con los elementos, los espíritus y restaura el equilibrio perdido entre los dos mundos evitando que cualquier mal asole a la comunidad.

La magia simpática imita y así atrae lo semejante. Se usan semillas que al sacudirlas emulan el sonido de la lluvia, abanicos que atraen el viento, el fuego es el sol, la luna gobierna los embarazos y la fertilidad femenina. Las niñas danzan por su fertilidad y los niños para transformarse en guerreros. 

El ser humano evoluciona y con él la danza. 

 

Una de las formas más antiguas de danza es la formación circular. Los hechizos y exorcismos se realizan en círculo para que los espíritus no puedan escapar ni entren de fuera entidades que no han sido convocadas. Los danzantes se toman de las manos o los brazos. En algunos momentos se deja una fisura para que los espíritus benignos puedan entrar. El individuo más dotado para el trance es el mediador entre los dioses y espíritus, el intérprete del otro mundo. Los demás lo auxilian y acompañan. El danzante atrapa y canaliza al ente o el poder del dios o arquetipo como un sacerdote o sacerdotisa.

Otra forma es la cadena, ahí donde el círculo no abarca más, se establece la cadena humana llevada por un guía que la dirige en forma serpenteante. Su función es desorientar a los espíritus maléficos para que no hagan de las suyas.

 

 

Los primeros en reconocer la danza como un arte fueron los griegos. La edad clásica sigue marcada por los bailes extáticos y ceremoniales. Su práctica estaba ligada al culto de Dionisos. La danza llevaba al individuo a la catarsis. La clase sacerdotal era la encargada de realizar el ritual y ejecutaban las danzas ya no colectivamente salvo en algunos festivales. La danza pasa de lo mágico, a lo religioso y de lo religioso a lo recreativo. Surge el bailarín o bailarina profesional que divierte al monarca, emperador o faraón y aúna en su disciplina las danzas arcaicas propias de los esclavos.

La danza en el Oriente (Egipto, India, China, Japón, Mesopotamia…) se caracteriza por su intensidad, sentido religioso y majestuosidad.

En Egipto las danzas más antiguas que se conocen son las realizadas por mujeres. Se hacían bailes en parejas con actitud ritual. En la India la danza va de la mano de su mitología y cosmogonía. Las apsaras, bailarinas celestiales representaban la danza primordial y creadora de la tierra y la aparición del sol. El Baratha Sastra narra la codificación de los Mudras, lenguaje simbólico gestual que concentra la energía en las manos.

A partir de la Edad Media la danza estuvo condicionada por la mentalidad cristiana que la encontraba pecaminosa. La iglesia rechazaba el culto estético al cuerpo. Se separa la danza de corte y la danza popular. La danza popular se desarrolla como folklore y conserva los ritos y fiestas de origen pagano que se seguían realizando a pesar de la prohibición precisamente como una forma de protesta. La iglesia sólo respetó las “danzas de la muerte” inspiradas en la peste negra. Es una danza en la que se salta y convulsiona para expulsar la enfermedad del cuerpo.



Bajo las orientaciones de la aristocracia eclesiástica del siglo XII se pretende hacer creer que el baile encerraba criterios mágicos contrarios al cristianismo y se intenta reprimir las danzas de otras religiones y culturas.

En el siglo XIII la danza es excluida definitivamente de las ceremonias religiosas y la danza espectacular restringida al máximo.

La danza es objeto del ataque más furioso dentro de todas las artes, ninguna manifestación artística era más combatida que esta, pues utilizaba el cuerpo humano como instrumento expresivo y encarnaba el disfrute de la vida terrena.

En la primera mitad de la Edad Media se distinguen cuatro grandes tipos de danzas: nos centraremos en las dos primeras

·         Bailes originados por la histeria y el oscurantismo religioso: danzas macabras, danzas de brujas, danzas de San Vito, danzas de los flagelados.

·         Bailes de origen campesino; las rondas y los bailes en parejas.

·         Las danzas juglarescas, bailadas por los juglares, únicos profesionales que mantienen la danza espectacular.

·         Las danzas cortesanas y de la nobleza.

 

 

Danzas macabras

Como rebelión hacia las prohibiciones de la iglesia que veía la danza como un ejercicio de herejes, surgieron danzas histéricas, extáticas, pero despejadas de contenido religioso. La idea fundamental que las motiva es que todos los seres humanos eran iguales ante la muerte, desde el rey y el Papa, hasta los pobres y siervos. Fueron danzas, masivas que se realizaban en los cementerios y campos y donde; se danzaba a la  muerte, desde el atardecer hasta la madrugada. Son danzas de imagen que se utilizaron mucho en épocas de epidemias y guerras, fueron muy populares en el siglo XIV.

Danzas de brujas

La brujería medieval europea hunde sus raíces en la antigüedad clásica y el chamanismo. En la Edad Media, la idea de los malos espíritus que tenía el hombre primitivo se cambia por los demonios y la influencia de las brujas maléficas. Esa concepción supersticiosa unida a la neurosis religiosa y erótica, tuvo como consecuencia las danzas de brujas.  Eran danzas alegres y salvajes en la que los participantes tratan de ganarse la simpatía de las brujas y sus demonios para obtener de ellos toda clase de dones. Comenzaban con el sacrificio de un animal al igual que el ritual judío, usaban disfraces y máscaras para encarnar distintos arquetipos. El baile frenético favorecido por hierbas tóxicas desencadenaba en orgía en la que los cuerpos se mezclaban hasta alcanzar el éxtasis.

Danzas de San Vito

En la Edad Media también van a estar presente aunque bajo formas nuevas,  los primitivos bailes de éxtasis, producidos por la emoción y la sugestión individual. El ejemplo típico de estos bailes neuróticos fueron las danzas de San Vito, muy populares del siglo XI al XVI se celebraban en aniversarios mortuorios o festividades cristianas. El movimiento espasmódico se mezclaba con imágenes de acciones de la vida real estilizados con gestos.

Danzas de los flagelados

Producto de la histeria, el oscurantismo y la opresión de la Iglesia, surgen estas danzas que tuvieron gran vigencia en los siglos XIII al XV. Nacieron en Italia y se extendieron por toda Europa, se apoyaban en el criterio religioso cristiano de que la flagelación aturdía la carne y la dominaba. Los flagelados entonaban canciones cuyos estribillos se repetían durante la flagelación; el efecto hipnótico producido les hacía perder la conciencia cayendo en una especie de calambre rígido sin sentir dolor alguno, después comenzaban a danzar con movimientos rítmicos.

Danzas campesinas

En el campo, donde había más libertad y menos presión eclesiástica, por estar alejados de los centros urbanos, surgieron las danzas de origen campesino que se caracterizan por cantar a la vida, a la alegría de vivir y mantener vivo el caudal antiguo de la danza ligada a la-tierra.

Son danzas que están basadas en la idea de fertilidad y se realizan con motivo de cosechas, vendimia, llegada de la primavera, celebración de bodas, funerales, nacimientos, etc. En estos bailes se desarrollan danzas corales en filas, hileras y círculos; se hacen danzas alrededor de un árbol florecido, una pareja de recién casados, un recién nacido, etc. Son danzas anónimas que utilizan grandes espacios y en las que con frecuencia se usan símbolos fálicos como palos y flores; se estilizan y aparecen otros símbolos: intercambio de pañuelos, pantomimas de besos, abrazos y persecución de la mujer por el hombre. Poseen gran fuerza rítmica dada por el acompañamiento de la gaita y el tamborín.

Estas nuevas manifestaciones dan origen a lo que hoy conocemos como danza folclórica. Es una danza anónima y popular, que mantiene viva la riqueza espontánea de la danza como expresión vital de exaltación física y que refleja las costumbres, alegrías y tristezas de cada pueblo.