La nigromancia en la Edad Media
por Schatten






Cuando eschuchamos la palabra nigromancia imaginamos a la típica bruja hurgando en el cementerio o recogiendo animales muertos para sus rituales. Pero en la Edad Media la nigromancia en realidad se va a ir configurando como lo que hoy en día entendemos como demonología o arte de la goethia.



El submundo eclesiástico

La nigromancia floreció en el submundo eclesiástico de la Edad Media. El término nigromancia originalmente en la baja Edad Media significaba método adivinatorio (mantia) a través del contacto con los espíritus de los muertos (nekroi). Peo este concepto va a ir siendo modificado y ampliado.

En los relatos antiguos el antecedente de esta figura era Circe y en la Biblia la bruja de Endor. Cuando los autores medievales reinterpretaron dichas historias no creían que realmente los muertos pudieran de alguna manera volver a la vida, por lo que atribuyeron dichas manifestaciones a los demonios que usaban la apariencia de personas fallecidas en sus apariciones. De esta manera la conjuración de demonios pasó a considerarse nigromancia.

Así pues debemos distinguir entre las prácticas que se dedicaban a hacer brujería a través de los cadáveres, partes u objetos relacionados con los muertos. (Calaveras,semen de ahorcado,clavos de ataúd,sacrificios de animales para ver sus vísceras…) Y por otra parte la práctica de conjurar espíritus o demonios aunque a veces se unieran elementos de ambas prácticas en algunos rituales.

El conocimiento básico sobre exorcismos que tenían la mayoría de los clérigos y el acceso privilegiado a libros ocultistas y libros prohibidos hicieron que más de uno cayera en la tentación de conjurar a los demonios. Se jugaban su reputación dentro y fuera de la Iglesia pero querían probar si funcionaba todo aquello que prometían los libros: conocimiento,poder,riqueza...

En la literatura moral encontramos ejemplos de clérigos que tomaron ese peligroso camino y que luego rectificaron sin poder eludir cierto castigo divino.



Fórmulas y rituales

El inquisidor dominico Nicolás Eymericus del siglo XIV relata en su Manual para Inquisidores que había confiscado libros como La Tabla de Salomón, y El Tesoro de la Nigromancia de Honorio el nigromante.

Cecco d' Ascoli, astrólogo de Carlos II de Nápoles y Sicilia, favoreció también la divulgación de estas prácticas a pesar de condenarlas y acabó en la hoguera en Florencia acusado de cometer ciertos errores contra la fé en 1327. Muchos libros fueron quemados pero otros se heredaron en la mayor privacidad de maestro a discípulo no habiendo más de tres copias por ejemplar.

Estos tratados de magia prohibida contenían relaciones tanto implícitas como explícitas con los demonios. Describían como hacer bautismos de imágenes, fumigaciones de cabezas de cadáveres, llamadas a demonios, plegarias que mezclaban nombres de demonios y ángeles, fumigaciones con incienso o acíbar, cremación de los cuerpos de animales, fundir sal en fuego...( Las operaciones de fumigación son parecidas a las que aparecen en el Picatrix.)

Los objetivos de este tipo de magia son de tres clases: Para influir en la mente o los deseos de otras personas, animales o espíritus; crear ilusiones entre las que está la resurrección de los muertos; y averiguar los secretos de pasado,presente y futuro.



Técnicas

Las técnicas,a veces bastante complejas, se reducen en general a los círculos mágicos. En algunos libros se da a entender la función protectora del círculo pero en otros se dice que los demonios serán invitados al centro del círculo, no fuera. El borrado del círculo sirve para evitar acusaciones o el uso del mismo por parte ajena. Para lo cual se recomienda el dibujo sobre el suelo o tela y no el tallado.

La conjuración será el elemento oral clave. Se pide al demonio que aparezca bajo apariencia agradable y no desafiante. Pues el demonio intentará asustar al practicante.

Para atraerlo se ofrece un sacrificio. Los demonios se sienten atraídos por la sangre pero se les puede "engañar" con vino, miel o leche.

Cuando la nigromancia presupone una imagen la magia será simpática. Es un mecanismo simple pero guardar el secreto de la operación es vital para el éxito. Si se necesita repetir la operación se debe consagrar un objeto al demonio para que sirva de reclamo. De esta manera también se podrá revertir el conjuro y romper los lazos liberando a los demonios de su servicio.

Tanto los nigromantes como los inquisidores creyeron en el poder formal del ritual.

Si la hostia era consagrada a pesar de que el clérigo no tuviera fé podían burlar a Dios y utilizar su poder para otros menesteres si el ritual se realizaba al pie de la letra. La llamada funcionaba pero lo importante era el trato con la entidad.

La siguiente cuestión a tener en cuenta sería la actitud del operante para imponer su voluntad sobre la del demonio. Quizá sea ésta la parte más difícil ya que es relativamente fácil comandar a demonios inferiores pero conseguir el apoyo real de los príncipes infernales es harina de otro costado. Los manuales insisten en la preparación ascética y el ritual de pureza. Lo cual podía ser una metáfora de la recta voluntad del aspirante.

Esencialmente la nigromancia es una mezcla de magia astral y exorcismo. Algunas formas de exorcismo cristiano hunden sus raíces en fórmulas judías por la ultilización de los nombres sagrados para poder controlar a los demonios. En vez de expulsar al demonio se lo somete en nombre de Dios. La frontera entre espíritus astrales, elementales y ángeles caídos se vuelve difusa. 



Exempla

La tradición de los exempla, sermones en forma de cuento, buscaban disuadir a la gente de cometer tales pecados. El relato más común es aquel en el que se hace un pacto con el demonio, teniendo consecuencias nefastas y ante el arrepentimiento sólo la Virgen puede salvar al insensato practicante. Las variaciones de dichas historias fueron consolidándose como  precedentes del Fausto de Goethe.

El círculo ritual aparece en estos relatos como metáfora del peligro que acecha si uno se sale del recto camino. El demonio se presenta como un mentiroso, un embaucador. Y el final de la historia siempre se ve marcado por el elemento del arrepentimiento y la pérdida de lo conseguido artificialmente frente a la salvación.

Debemos comprender el contexto social de la época y los prejuicios inculcados como parte de la superstición ritual. No obstante se pueden utilizar las correspondencias y la técnica básica. Tratar a los demonios como entidades a someter o integrar será la decisión personal de cada mago y solo la práctica le dará las respuestas. Cada demonio es un mundo por explorar...

 

Bibliografía

Tabla de Salomón

El Tesoro de la Nigromancia de Honorio el nigromante.

El Manual de Munich

El libro de las consagraciones

El manuscrito de Praga