Liber Samekh: El Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián
por yemeth


Este artículo es parte de una serie sobre Iniciación. Consúltalos todos en esta sección


 

 

Este artículo pretende arrojar algo de luz sobre los orígenes del ritual “Liber Samekh” publicado por Aleister Crowley, su relevancia para el logro del Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián, y las ideas y técnicas que podemos extraer de él para lograr este objetivo.

 

El camino mágico es inseparable de nuestra propia subjetividad. Difícilmente las huellas de otros se ajustarán a las nuestras, así que es importante que la letra de un ritual no te entorpezca a la hora de encontrar un método que te abra las puertas de la Segunda Orden. El propio Crowley indicaba que:

 

Es imposible disponer reglas precisas por las que alguien pueda lograr el conocimiento y conversación de Su Sagrado Ángel Guardián; pues ese es el secreto particular de cada uno de nosotros; un secreto que no debe ser contado o siquiera adivinado por ningún otro, sea cual fuere su grado. Es el Sanctasanctórum, donde cada hombre es su propio Sumo Sacerdote, y nadie conoce el Nombre del Dios de su hermano, o el Rito que Lo invoca.

 

Probablemente no sea mediante el Liber Samekh como logres el Conocimiento y Conversación. Ni mediante la Operación de Abramelín. Lograrlo no depende de seguir unas instrucciones al pie de la letra: Hay que extraer el “núcleo común”, la esencia de lo que implica tal encuentro y cómo obtenerlo. Esto es en parte lo que trataré de hacer aquí.

 

Tu Sagrado Ángel Guardián tampoco habrá de parecer un Ángel. Lo llamamos ángel como homenaje al Libro de Abramelín, pero no hay que tomárselo en serio. El mundo de Briah no se presta a este tipo de imágenes. Las imágenes pertenecen al astral o mundo de Yetzirah.

 

Desde la perspectiva de Yetzirah podría mostrarse como un Ángel, como un Águila Negra, o incluso como un Conejo Gigante de seis metros, que diría Robert Anton Wilson. Ninguna de estas imágenes es relevante. Llamar Sagrado Ángel Guardián a una entidad astral y pretender que comunicándose con ella uno ha logrado el “Conocimiento y Conversación”, sería un autoengaño peligroso si el mago decidiera obedecer a esa entidad astral tal como un Adepto ha de incorporar progresivamente como propia la Voz de su Ángel.

 

Ni las sincronicidades ni ninguna percepción de una entidad externa son el Conocimiento y Conversación.

 

El Conocimiento y Conversación es un entrelazamiento con aquello que llamamos Sagrado Ángel Guardián. Abre nuevas dimensiones de nuestro ser, que podemos simbolizar con los sephiroth de Gevurah y Chesed: El Poder y la Intuición.

 

 

 

Introducción histórica

 

Liber Samekh es quizá el ritual más importante publicado por Aleister Crowley, y constituye su acercamiento personal a la cuestión del Ángel. Lo escribió para que lo utilizara Frank Bennett en su invocación del HGA.

 

Se basa en una ceremonia mágica de exorcismo de los Papiros Mágicos Griegos (Papyri Graecae Magicae), que fue rescatada por un anticuario británico y modificada posteriormente por Crowley para dar lugar a este ritual. A pesar de los múltiples cambios, podemos trazar gran parte de las "voces magicae" ("palabras bárbaras", aparentemente ininteligibles) y parte del sentido del ritual hasta los PGM.

 

La ceremonia se encuentra en el Papiro V, 97-171 de los PGM, bajo el título de “Exorcismo”. Se nos presenta como una invocación a “Acéfalo”. A este se le equipara con Osiris, y el hechicero se identifica como “un ángel del Faraón Osoronofris”. El objetivo es el exorcismo de un demón maligno, que habría poseído a la persona a la que se dirige el ritual.

 

Lo que predomina en el ritual es no obstante la invocación, la identificación personal con la deidad. Es por ello comprensible que posteriormente fuera adaptado por Crowley primero en 1904 como “El No Nacido” utilizándolo como ritual preliminar al uso de la Goetia (aunque quizá fuera Allan Bennett, y Crowley lo sacó de sus papeles de la Golden Dawn). El propio Crowley lo utilizó con este formato para su avance hacia el Conocimiento y Conversación. En 1930 lo reescribió como “Liber Samekh” para Frank Bennett, “Tratándose del Ritual revelado en la Visión del Octavo AEthyr para el Logro del Conocimiento y la Conversación del Sagrado Ángel Guardián”.

 

Gran parte de las palabras utilizadas en el original Exorcismo e invocación del Acéfalo, permanecen aún en la versión definitiva de 1930. “Yo soy el demón Acéfalo, el que tiene la vista en los pies, el poderoso, el que tiene el fuego inmortal”, afirmaba el mago en el texto original. Y más importante aún, “Mi nombre es un corazón rodeado por una serpiente”. El corazón ceñido por una serpiente es importante en Crowley, tanto aquí como en el Liber LXV. Hace referencia por un lado al Templo que el mago ha de construir en su pecho para albergar al Ángel, y por otro a la serpiente Kundalini que ha de ser alzada para atravesar desde el mundo astral de Yetzirah al espiritual de Briah.

 

Así, el trabajo del Iniciado en Yetzirah es doble:

 

.- Por un lado ha de convertirse en un receptáculo digno, preparado para que lo habite un Dios. Tendrá que construir dentro de sí un Templo apropiado para que se instale en él aquel dios que se encuentra verticalmente sobre él.

 

.- Por otro lado, deberá alzar a la propia Serpiente llevando hasta el extremo su Aspiración. Así, en la primera ocasión en que abra las puertas de la Segunda Iniciación, rasgará el Velo de Paroketh. Su Templo pasará a ser habitado por aquel dios, que ya no regresará a su impasible letargo enroscado en el Muladhara.

 

¿Por qué es utilizado el mismo ritual en primer lugar como invocación preliminar a la Goetia, y posteriormente como método para lograr el Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián?

 

Tras lograr el Conocimiento y Conversación por el método de Abramelín, en este antiguo grimorio la primera labor del mago consiste en evocar a los Reyes, Duques y espíritus sirvientes del Infierno, y atarlos. Tal como en el Libro de Abramelín uno somete a los demonios tras lograr el Conocimiento y Conversación del Ángel, el Ritual del No Nacido es apropiado antes de utilizar el Ars Goetia ya que facilita imponer la voluntad propia sobre la de los demonios evocados, incluso si el mago no fuera un Adepto.

 

Es importante destacar que el Conocimiento y Conversación no sucede una sola vez. Ha de insistirse en él. El adepto seguirá aprendiendo del Ángel, que se convertirá en el guía personal del Adepto. Con la instrucción directa del Ángel en manos del adepto, ningún “gurú” ni “maestro”, ninguna autoridad externa, puede competir con tal fuente de conocimiento y poder.

 

 

 

 

Estructura del Liber Samekh

 

Liber Samekh está dividido en diversos bloques, algunos de los cuales agruparé en este artículo. Procederé a comentar sobre ellos y sobre aquello que pretenden lograr, apoyándome sobre los comentarios de Crowley a su propio ritual, así como en mi experiencia personal tanto con este ritual como con el Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián, que consideramos la segunda gran iniciación en el sendero de la Alta Magia.

 

Crowley indica que este ritual ha de ser realizado en el astral. No obstante, no deberíamos tomar esto como un dogma sino como síntoma de lo que fue su propio trabajo. Crowley había dejado a medias su Operación de Abramelín, y se decidió a completarla mientras vagaba por China. Para ello cada vez que hacía el ritual se desplazaba en el astral hasta la mansión de Boleskine, que era donde había comenzado el trabajo.

 

 

I.- Invocación Preliminar: Secciones A y Aa.

 

En las dos primeras secciones del ritual se realiza una invocación preliminar al Sagrado Ángel Guardián, destacando algunas de sus características. Es un “ensayo” de lo que vendrá después.

 

Estas secciones son similares al ritual grecoegipcio original, con la salvedad del cambio del “Acéfalo” por el “No Nacido” y el cambio de otros nombres y significados, así como la retirada de una referencia bíblica a Moisés, con quien se identifica el hechicero en la versión antigua del ritual.

 

Resulta interesante cuando llama el Liber Samekh “Asar Un-Nefer” a Osiris considerándolo como “Yo hecho Perfecto”. El Ángel es la aspiración hacia la que el mago se dirige. La aspiración al Ángel es la aspiración a alzarse. No es una devoción a una entidad externa, sino la aspiración de elevarse hasta convertirse en ella. El iniciado entra como el Osiris natural, y ha de salir como el Osiris perfeccionado. En egipcio “Un” significa manifestar, y “Nefer” belleza; es el Osiris cuya potencial belleza se ha manifestado.

 

Considerando no obstante toda esta cuestión de Osiris como de “antiguo eón”, Crowley recomienda acabar sustituyendo este nombre de “Asar Un-Nefer” por el de “Ra-Hoor-Khuit”, o por el nombre del propio Ángel si éste se lo comunicara al adepto.

 

En la Sección Aa, el mago se presenta a sí mismo como merecedor de la comunicación consciente con su Ángel. En particular resulta interesante del comentario del propio Crowley a su ritual, que lo plantea como “la identidad (Hadit) envuelta en el Dragón (Nuit) y por tanto manifestada como un Sol (Ra-Hoor-Khuit)”. Esta manifestación, este Horus hijo del entrelazado de las consciencias suya y de su Ángel, será el objetivo del ritual.

 

Este es el punto en el que Crowley realmente traza su propio camino, al concebir la idea de la muerte de Osiris y su resurrección como “hecho perfecto” como una fórmula propia del “viejo Eón” y que ya no ha lugar.

 

El resultado de este ritual ha de ser concebido entonces como un entrelazamiento con lo divino que, en lugar de una muerte catastrófica, supone la aparición de un niño que irá creciendo a través de este entrelazamiento.

 

El Niño Horus es en lo que deviene el mago cuando logra entrelazarse con su Sagrado Ángel Guardián.

 

“Línea 10: Aclama a su Ángel por haber dispuesto que esta fórmula de Amor debería llevar a cabo no solo la disolución de la separación entre los Amantes en Su propia Divinidad impersonal, sino su coordinación en un “Niño” quintaesenciado a partir de sus padres para constituir un orden del Ser superior al de ambos, de modo que cada generación sea un progreso alquímico hacia la perfección en dirección a complejidades sucesivas”.

 

Por último, hay que destacar aquí la recomendación de Crowley respecto al uso de sustancias psicotrópicas para alzar la Kundalini y alcanzar esta unión con el Ángel. Indica en su comentario, “Invocará a HADIT mediante ‘vino y extrañas drogas’ si esta es su voluntad”. Esta es una referencia al Libro de la Ley, II - 22: “Soy la Serpiente que otorga Conocimiento y el Placer y la gloria luminosa, y que anima los corazones de los hombres con su ebriedad. Para adorarme bebed vino y drogas extrañas de las que yo hablaré a mi profeta, ¡y emborrachaos! No os harán daño alguno”. Hadit es aquí lo mismo que la Kundalini.

 

En el caso particular de Crowley, las “extrañas drogas” serían muy posiblemente una referencia al peyote, cactus con el que afirmaba haber realizado “cientos de experimentos” (Equinox 3.1) que lamentablemente nunca llegaron a publicarse al ser destruidos sus registros. En particular comenzó a experimentar con esta sustancia en 1907 (año en el que obtuvo su Conocimiento y Conversación) y para 1908 había publicado “The Drug” como relato con referencias autobiográficas. Otras teorías apuntan también al loto y el vino, si es que tal mezcla puede provocar un efecto lo bastante profundo en la psique del mago.

 

Hay diversos modos de llevar a cabo el despertar de la Kundalini. Kenneth Grant comenta en “Aleister Crowley and the Hidden God” que en el caso de Crowley se trataría del sexo unido a un trabajo astral (“Fórmula del Mono Divino”). Pero también, como he indicado anteriormente, Crowley hace referencia explícita al uso de enteógenos para alzar la Serpiente de Fuego. En mi experiencia, el trabajo de alzar la Kundalini se ve facilitado en las primeras ocasiones por sustancias como la psilocibina.

 

En todo caso, tras obtener el Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián es buena idea preguntarle por los métodos que se te adapten mejor para realizar esta y otras piruetas mágicas.

 

 

 

II.- Invocación de los elementos: Secciones B a E

 

A primera vista, esta sería la parte del ritual que más se aleja del clásico griego. Su esencia es la de una invocación de cada uno de los cuatro elementos, no muy diferente a un Ritual Menor de Invocación del Pentagrama.

 

Al fin y al cabo, el del pentagrama es un ritual de la Golden Dawn en el que se equilibran las influencias elementales trazando los pentagramas, hasta que el mago puede afirmar que su cuerpo es la estrella de cinco puntas. Equilibrados los cuatro elementos y con el quinto elemento -el espíritu- en la punta superior, el Templo del mago se encuentra preparado para la estrella de seis puntas en su pecho.

 

Esto es, una vez te has construido como un templo apropiado para lo divino -la estrella de cinco puntas-, Ello podrá entrelazarse contigo en tu pecho -la estrella de seis-.

 

La estrella de seis puntas está compuesta por dos triángulos. Con la punta hacia arriba, la aspiración del hechicero. Con la punta hacia abajo, la “Gracia” que desciende sobre él. Aunque esta perspectiva es a menudo engañosa para el mago; la Gracia no procede de una entidad externa a la que devocionar, sino que es un poder interno que se alza.

 

Las palabras bárbaras (es decir, sin sentido aparente) corresponden a grandes rasgos a las utilizadas en el original de los PGM en la parte en que se exorciza al demón maligno. Es decir, el mago en el viejo ritual estaría exorcizando sus propios “demonios”, expulsando sus propias influencias negativas mientras equilibra sus elementos. Está retirando aquellos obstáculos que se oponen entre él y su Ángel.

 

En esta variante, no obstante, se trata más de una invocación y de equilibrio que de un destierro. Todo aquello que ha sido producido por los elementos está al servicio del Iniciado. Se encuentra entonces en equilibrio, hasta el punto que podrá lograr el Conocimiento y Conversación de su Sagrado Ángel Guardián.

 

Esta parte actúa también como un repaso de los logros del Iniciado. Cada uno de los grados de la A.·.A.·. previos al éxito de esta operación es simbolizado con un elemento: El grado de Neófito 1=10 (Malkuth) con el elemento Tierra, Zelator 2=9 (Yesod) con el elemento Aire, Practicus 3=8 (Hod) con el elemento Agua, y Philosophus 4=7 (Netzach) con el elemento Fuego.

 

 

III.- Devoción y aspiración: Secciones F y Ff

 

Invocados los elementos, es el momento de invocar al Espíritu. El mago declarará su Aspiración. Es en la absoluta intensidad de esta Aspiración donde va a residir la clave para el éxito del ritual.

 

Esta es la misión del Dominus Liminis, que ha logrado ya equilibrar cada aspecto de su ser. Dominus Liminis es el grado que corresponde al sendero que une Yesod y Tiphareth, entre el Philosophus 4=7 y el Adeptus Minor 5=6. Ha de exaltar su Aspiración hasta el paroxismo para poder penetrar en la esfera de Tiphareth. El grado de Dominus Liminis en la A.·.A.·. es también llamado “Probationer Adeptus Minor”, y en él la devoción del Iniciado es puesta a prueba.

 

 

IV.- Invocación del Espíritu: Sección G

 

Es en esta sección que se llama al Espíritu para que alce al Iniciado que ha mostrado su valía mediante la profundidad de su Aspiración. Esto es lo único que ha de permanecer en la mente del Iniciado. Ha de unificar todo su ser para llegar más allá del astral.

 

La cuerda del arco de Qesheth (Qoph-Shin-Tav) ha de ser tensada para disparar la flecha que lleva desde la Luna (Yesod, en el astral o mundo de Yetzirah) hasta el Sol (Tiphareth, en el mundo de Briah).

 

La clave que supone el agotamiento producido por toda esta tensión, es desvelada a lo largo del comentario del autor. Por un lado debe retirarse, debe desaparecer, para dejar espacio a su Ángel. “La ausencia de su consciencia física, mental y astral es esencial para el éxito, pues es la usurpación de su atención lo que le ha hecho sordo a su Alma”. Ha de silenciar sus sentidos, su mente e incluso los sentidos del astral (a lo cual cabría añadir la consciencia de su propia identidad) en una suerte de retroversión de los sentidos, o de otro modo no podrá percibir al Ángel. “La ausencia de su consciencia física, mental y astral es, en efecto, fundamental para el éxito, pues es la usurpación de su atención lo que lo ha hecho sordo a su Alma”.

 

Así, el entusiasmo “ha de ser tan intenso que lo intoxique y anestesie”, y todas aquellas fuerzas de cada elemento han de ser “arrojadas simultáneamente a la aspiración hacia el Sagrado Ángel Guardián”. Finalmente, indica el texto del ritual, “¡He aquí! El brote de las semillas de la Inmortalidad”.

 

Para aclarar esto, recurrimos al texto de Crowley en el capítulo titulado “Of the invocation” del Libro IV : "La mente debe ser exaltada hasta que pierda la conciencia de sí misma [...] En el momento en que la excitación se vuelve ingobernable, cuando todo el ser consciente del Mago sufre un espasmo espiritual, en ese momento debe pronunciar la adjuración suprema".

 

Este “espasmo espiritual”, dicho claramente, es un orgasmo en el que el mago alza la energía sexual producida en la masturbación, lo cual se relaciona con el uso de la Kundalini que mencioné anteriormente. Es más, en el mismo texto nos indica Crowley a continuación que un método efectivo es lo que hoy en día llamaríamos “edging”:

 

"Un método muy eficaz consiste en detenerse, mediante un supremo esfuerzo de la voluntad, una y otra vez, al borde mismo de ese espasmo, hasta que llega un momento en que la idea de ejercer esa voluntad no se produce. La inhibición ya no es posible, ni siquiera pensable, y todo el ser del mago, sin que ningún átomo diga no, se arroja irresistiblemente. En una luz cegadora, en medio del estruendo de diez mil truenos, se consuma la Unión de Dios y el hombre".

 

Advierte también, que el orgasmo ha de producirse sin forzarlo. Ha de producirse tras un error de control al dirigir las ráfagas preorgásmicas: “Resulta fatal ‘dejarse ir’ conscientemente”.

 

 

En el comentario de Aleister Crowley, el éxito de esta operación no es necesariamente consciente en las primeras ocasiones en que se realiza, y pretende ante todo forjar un enlace inconsciente con el Ángel. La insistencia en este ritual, puede acabar llevando al Iniciado a aquel lugar en el que “su yo secreto florece como una verdad, que el Adepto podrá entonces traer de vuelta con él a la tierra”.

 

En su caso, él llevaba este ritual a cabo varias veces al día como parte de su operación. Lo repitió una y otra vez hasta que acabó dando sus frutos. Por ello, recomienda al mago hacerlo de manera creciente; una vez al día durante una luna, durante dos lunas al amanecer y al atardecer, luego tres veces añadiendo el mediodía durante tres lunas, y finalmente añadiendo un ritual a medianoche durante cuatro lunas.

 

 

V - El Logro - Sección Gg

 

Esta es realmente la parte más crítica de toda la operación, y la que decide su éxito final. Tensado el arco para dispararse más allá del astral, el Iniciado muere para “renovar su vida a través del amor”, y “constriñe a Su Ángel para que habite su corazón”.

 

Es decir, para que hablemos de un éxito real de la operación, estamos hablando de un doble movimiento. Uno de equilibrio y absoluto silencio interior que permita abrir la dimensión de lo briático, y sobre esas cenizas alzar la Serpiente de Fuego como un Dragón, produciendo lo imposible en el interior.

 

“Un alma se implanta en un cuerpo con los sentidos engatusados y una mente encadenada a la razón, la hace consciente de su Recluso, y así lo hace participar de su propia consciencia de la Luz”.

 

El éxito de la operación, abre el acceso a una facultad del mago que se encuentra más allá de la razón y que es capaz de captar la realidad a un nivel arquetípico. Previamente el mago habrá tenido experiencias con mancias. Esto es, sistemas con los que trata de entender pasado, presente y futuro a través de “reflejos lunares”. El adivino interpreta símbolos que confía en que la realidad manifieste en un orden apropiado. Cuando se produce la Conversación, el mago adquiere la capacidad de percibir de manera “solar”. Esto es, percibe directamente y no como un reflejo. Se convierte en un depredador que salta sobre la verdad y la captura.

 

Tal verdad puede ser incómoda. Por ello, “el Adepto debe estar preparado para la destrucción total de su punto de vista sobre cualquier cuestión, incluso la de su concepción innata de las formas y leyes del pensamiento”. Además, todo aquello que su Voz indique deberá tomarlo como una comunicación y guía personal y no como una especie de “verdad revelada” que andar predicando a los hombres como un vulgar profeta.

 

 

Un comentario interesante del autor afirma que el mago no debe encontrarse satisfecho con el mero éxtasis (si es que esto sucediera), sino que ha de traer los resultados a lo racional. La intensidad de lo inexpresable está muy bien, pero bajarlo a tierra y familiarizarse con las nuevas características que ha descubierto al unirse al “Verdadero Yo de su yo inconsciente”, es muy superior.

 

Así, indica Crowley, las reacciones físicas desde el grito al llanto, “deben ser criticados como un autocontrol incompleto. El silencio es más noble”.

 

 

VI - Epílogo - Secciones H y J

 

La sección H, en el comentario del propio Crowley, se orienta a “demandar que el Adepto y su Ángel vayan hacia adelante juntos ‘para hacer su placer en la Tierra entre los vivos’”.

 

La palabra adepto proviene del latín adeptus, participio perfecto de adipiscor (lograr, obtener). “Adepto” es aquel que ha logrado. Y así la naturaleza de su trabajo cambia. Ya no será el inmenso esfuerzo de abrir el Velo de Paroketh, penetrar en Briah y lograr el Conocimiento y Conversación: Ahora deberá empezar a mirar hacia Kether, al que le une el sendero de Gimel. No obstante, ha de recordar también que “adepto” más que un lugar es un proceso, y que una iniciación no es la línea de meta sino un nuevo comienzo.

 

La letra hebrea Gimel, asignada al sendero que une Tiphareth con Kether, representa el cultivo y la maduración, la cuidadosa crianza que hace que las cosas crezcan. Gamol significa “criar hasta que esté maduro”. Del mismo modo, una vez ha logrado, el adepto deberá madurar aquello que ahora habita en su corazón.

 

El Conocimiento y Conversación del Sagrado Ángel Guardián, la segunda gran iniciación, no es algo que suceda una sola vez. Refinando el mecanismo con la ayuda del propio Ángel, el adepto se entrelazará con él más y más profundamente a medida que continúa escalando el Árbol de la Vida.

 

Regresará una y otra vez al Conocimiento y Conversación para ser el “Ángel de su Ángel”, esto es, su mensajero: “él es una mente y un cuerpo cuyo oficio es recibir y transmitir la Palabra de su Ángel”. O como apunta el Libro de las Mentiras, “Yo no soy yo; No soy sino un tubo vacío para traer abajo el Fuego de los Cielos”.

 

Para poder llegar hasta aquí, el Iniciado ha tenido que tensar su Aspiración una y otra vez hasta lograrlo. Por ello Aleister Crowley indica que “la verdadera Fórmula cuya virtud fue suficiente para la Bestia en su Logro, fue esta: ‘¡INVOCA A MENUDO!’.”