Los Comentarios al Libro de la Ley

escrito por Aleister Crowley

traducción y notas al pie por Yemeth
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1.10.- Que mis siervos sean pocos y secretos: ellos gobernarán a los muchos y a los conocidos.

Antiguo Comentario

Éste es el dictamen de Thelema, que sus adeptos sean gobernantes invisibles. Cabe señalar que esto siempre ha sido así.

Nuevo Comentario

La naturaleza del poder mágico es bastante incomprensible para el vulgo. El profeta Ezequiel asediando a un ladrillo para destruir Jerusalén, y la aventura de Oseas con Gómer, parecen tan absurdos al hombre "práctico" como las investigaciones de cualquier otro científico hasta que los periódicos dominicales le hayan proporcionado una explicación plausible que no explica nada. (debe leerse en este sentido el Libro 4, parte III).
"Mis sirvientes"; no los del Señor del Eón. "La Ley es para todos"; no puede haber ningún secreto al respecto. El verso se refiere a "siervos" especialmente elegidos; tal vez aquellos que, adorando el Khabs, han contemplado Su luz derramada sobre ellos. Tales personas ciertamente consuman el matrimonio de Nuit y Hadit en ellos mismos; en ese caso son conscientes de ciertos Caminos hacia el Poder.
También hay un sentido místico en este verso. Debemos organizar nuestras mentes minuciosamente, nombrando pocos y secretos jefes, al servicio de Nuit, para disciplinar los diversos departamentos del pensamiento consciente.
Notas al pie


1 - N.del E.: Ezequiel 4:1. “Hijo de hombre, toma ahora un ladrillo, ponlo delante de ti y dibuja en él la ciudad de Jerusalén. 2. Acampa a su alrededor y ponle sitio; levanta torres de asalto contra ella y construye una rampa que llegue hasta la ciudad; instala máquinas para derribar sus murallas. 3. Toma una plancha de hierro y colócala como un muro entre tú y la ciudad, y fija tu mirada contra ella. De esa manera quedará sitiada: tú mismo la sitiarás. Eso les servirá de señal a los israelitas.”

2 - N.del E.: Se refiere a la historia del profeta Oseas, al que Dios ordenó casarse con la prostituta Gómer, quien marchó con un amante tras darle varios hijos y a quien Oseas acabó comprando a condición de que no volviera a prostituirse ni tuviera relaciones sexuales con él ni con nadie. Es una historia en la que Gómer representa al pueblo de Israel y sus debilidades por el politeísmo, pero donde Oseas, que representa al Dios de Israel, siempre perdona y deja que los suyos vuelvan al redil. En general, los dos ejemplos bíblicos de este pasaje hablan obviamente de los métodos de la magia simpática.