Los Comentarios al Libro de la Ley

escrito por Aleister Crowley

traducción y notas al pie por Yemeth
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1.41.- La palabra del Pecado es Restricción. ¡Oh hombre! ¡No rehúses a tu mujer, si ella quiere! ¡Oh amante, si es tu voluntad, retírate! No hay vínculo que pueda unir lo dividido sino el amor: todo lo demás es una maldición. ¡Maldito! ¡Maldito sea por los eones! Infierno.

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La interferencia con la voluntad de otro es el gran pecado, pues predica la existencia del otro. En esta dualidad consiste el dolor. Creo que posiblemente el significado más elevado sigue siendo atribuido a la voluntad.

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El primer párrafo es una declaración general o definición de Pecado o Error. Cualquier cosa que ate la voluntad, la obstaculice o la desvíe, es Pecado. Es decir, el Pecado es la apariencia de la Díada. Pecado es impureza.
"No puede decirse que fuera "Pecado" para la Nada restringirse dentro de la forma del Dos; al contrario. Pero el pecado es resistir la operación de la reversión a la Nada. "El salario del Pecado es la Muerte", pues la Vida es un continuo Cambio armonioso y natural. Véase el Liber 418 y el Liber Aleph.
El pecado (véase el diccionario etimológico de Skeat) está relacionado con la raíz "es", ser. Esto arroja una nueva luz sobre el pasaje. El pecado es restricción, es decir, es "ser" en contraposición a "llegar a ser". La idea fundamental de lo errado es la noción estática del Universo en contraposición a la dinámica. Esta explicación no sólo está en armonía con la enseñanza general del Libro de la Ley, sino que muestra la profundidad con la que el autor se entiende a Sí mismo.
El resto del párrafo toma como ejemplo un caso particular. No debe haber propiedad sobre la carne humana. El instinto sexual es una de las expresiones más arraigadas de la voluntad; y no debe restringirse, ni negativamente impidiendo su libre funcionamiento, ni positivamente insistiendo en su falso funcionamiento.
¿Qué hay más brutal que atrofiar el crecimiento natural o deformarlo?
¿Qué es más absurdo que pretender interpretar este sagrado instinto como un burdo acto animal, para separarlo del entusiasmo espiritual sin el cual es tan estúpido que ni siquiera es satisfactorio para las personas involucradas?
El acto sexual es un sacramento de la Voluntad. Profanarlo es la gran ofensa. Toda verdadera expresión del mismo es lícita; toda supresión o distorsión es contraria a la Ley de la Libertad. Utilizar una coacción legal o financiera para obligar a la abstención o a la sumisión, es completamente horrible, antinatural y absurdo. La restricción física, hasta cierto punto, no es tan gravemente errónea; pues tiene sus raíces en el conflicto sexual original que vemos en los animales, y tiene a menudo el efecto de excitar el Amor en su forma más noble y elevada. Algunos de los vínculos más apasionados y permanentes han comenzado con una violación. De hecho, Roma se fundó sobre eso. Del mismo modo, el asesinato de una pareja infiel es éticamente excusable, en cierto sentido; pues puede haber algunas estrellas cuya Naturaleza sea la violencia extrema. La colisión de las galaxias es un espectáculo magnífico, después de todo. Pero no hay nada inspirador en una visita al abogado de uno. Por supuesto, esto es sólo mi opinión personal; ¡una estrella que fuera abogado podría ver las cosas de otra manera! Sin embargo, la indescriptible variedad de la Naturaleza, aunque admite la crueldad y el egoísmo, no nos ofrece ningún ejemplo del puritano y del mojigato.
Sin embargo, para la mente de la Ley hay un Orden de Marcha; y una máquina es más bella, salvo para el Niño Pequeño, cuando funciona que cuando se estrella. Ahora bien, la Máquina de la Materia-Movimiento es una máquina explosiva, con efectos pirotécnicos; pero éstos son sólo fortuitos.
Las leyes contra el adulterio se basan en la idea de que la mujer es una propiedad, de modo que hacer el amor con una mujer casada es privar al marido de sus servicios. Es la declaración más franca y burda de una situación de esclavitud. Para nosotros, toda mujer es una estrella. Por lo tanto, tiene un derecho absoluto a viajar en su propia órbita. No hay ninguna razón por la que no pueda ser la "hausfrau" ideal, si esa es su voluntad. Pero la sociedad no tiene derecho a imponer esa norma. Por razones prácticas, era casi necesario establecer tales tabúes en las pequeñas comunidades, en las tribus salvajes, donde la esposa no era más que una sirvienta en general y la seguridad de la gente dependía de una alta tasa de natalidad. Pero hoy en día la mujer es económicamente independiente, y cada año lo es más. El resultado es que ella afirma inmediatamente su derecho a tener tantos o tan pocos hombres o bebés como quiera o pueda conseguir; y desafía al mundo a que la obstaculice. ¡Bien por ella!
La Guerra ha visto florecer esta emancipación en cuatro años. Los primitivos, como por ejemplo las tropas australianas, dicen que no se han de casar con chicas inglesas, porque a las inglesas les gusta tener una docena de hombres a la semana. Bueno, ¿quién quiere que se casen? Rusia ya ha abolido formalmente el matrimonio. Alemania y Francia han intentado "salvar la cara" a la manera china, ¡"casando" a solteronas embarazadas con soldados muertos!
Inglaterra ha sido demasiado hipócrita, por supuesto, como para hacer algo más que "silenciar las cosas"; y está fingiendo que "todo sigue igual", aunque todos los púlpitos se agitan con el clamor de los obispos con ojos de murciélago, chillando sobre la horrenda inmoralidad de todo el mundo excepto de ellos mismos y sus coristas. Las mujeres inglesas mayores de 30 años tienen el voto; cuando las jóvenes lo consigan, adiós al viejo sistema matrimonial.
América ha convertido el matrimonio en una farsa mediante la multiplicación y confusión de las Leyes de Divorcio. ¡¡¡Una amiga mía que se había divorciado de su marido fue de hecho, tres años después, demandada por él para divorciarse!!!
Pero Estados Unidos nunca espera a las leyes; su gente se adelanta. La mujer americana emancipada y autosuficiente ya actúa exactamente igual que el "chico soltero". A veces pierde la cabeza, tropieza con el matrimonio y se golpea el dedo del pie. Pronto se cansará de la insensatez. Se dará cuenta de la imbecilidad que supone atarse a sí misma para complacer a sus padres, o para legitimar a sus hijos, o para silenciar a sus vecinos.
Se llevará a los hombres que quiera con la misma facilidad con la que compra un periódico; y si no le gustan los Editoriales, o el Suplemento con la Tira Cómica, sólo le habrá costado dos céntimos, y podrá conseguir otro.
¡Ciegos de remate que fingen que las mujeres son castas por naturaleza! Los orientales lo saben mejor; todas las restricciones del harén, de la opinión pública, etc., se basan en el reconocimiento del hecho de que la mujer sólo es casta cuando no hay nadie alrededor. Ella arrebatará al bebé de su cuna, o sacará al perro de su perrera, para demostrar el viejo dicho: "Natura abhorret a vacuo". Porque ella es la Imagen del Alma de la Naturaleza, la Gran Madre, la Gran Puta.
Hay que tener en cuenta que las Grandes Mujeres de la Historia han ejercido una libertad sin límites en el Amor. Safo, Semíramis, Mesalina, Cleopatra, Ta Chhi, Pasífae, Clitemnaestra, Helena de Troya, y en tiempos más recientes Juana de Arco (según cuenta Shakespeare), Catalina II de Rusia, la reina Isabel de Inglaterra, Georges Sand, "George Eliot". Frente a ellas sólo podemos poner a Emily Bronte, cuya supresión sexual se debió a su entorno, y así estalló en la increíble violencia de su arte, y a las místicas religiosas habituales, Santa Catalina, Santa Teresa, etc., los hechos de cuya vida sexual han sido cuidadosamente camuflados para favorecer los intereses de los dioses-esclavos. Pero, incluso en esta muestra, la vida sexual era intensa, pues los escritos de tales mujeres están sobrecargados de expresión sexual apasionada y pervertida, incluso llegando al morbo y a la alucinación real.
El sexo es la principal expresión de la Naturaleza de una persona; las grandes Naturalezas son sexualmente fuertes; y la salud de cualquier persona dependerá de la libertad de esa función.
(Ver "Liber CI", "de Lege Libellum", Cap. IV, en "The Equinox" III.)
Notas al pie


1 - N.del E.: Walter William Skeat, filólogo británico de finales del Siglo XIX y principios del XX.

2 - N.del E.: Ama de casa, en alemán.

3 - N.del T.: Quizá sería más auténtico con el espíritu del texto original “More power to her elbow!” traducirlo como “¡Ole su coño!”.

4 - N.del T.: “Business as usual” en el original.