Los Comentarios al Libro de la Ley

escrito por Aleister Crowley

traducción y notas al pie por Yemeth
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1.50.- Hay algo que decir sobre la tarea hierofánica. ¡Contemplad! Hay tres ordalías en una, y puede darse de tres maneras. Los burdos deben pasar a través del fuego; que los refinados sean puestos a prueba en el intelecto, y los elevados elegidos en lo más alto. Así tenéis estrella y estrella, sistema y sistema; ¡que ninguno conozca bien al otro!

Antiguo Comentario

Nuestro sistema de iniciación debe ser trino. Para lo externo, pruebas de trabajo, dolor, etc. Para lo interno, pruebas intelectuales. Para los elegidos de la A.·.A.·., pruebas espirituales. Además, la Orden no debe tener Logias, sino un sistema en cadena.

Nuevo Comentario

Sería inapropiado hacer un comentario extenso sobre este verso, ya que la naturaleza de las ordalías no ha de ser escrita. Sólo es necesario decir que estas pruebas son singularmente minuciosas en todos los sentidos, y no pueden ser esquivadas. Son pruebas del candidato reales, no formales.
Las personas acostumbradas a las bromas de la masonería propias de colegiales, por favor, tomen nota.
Notas al pie


1 - N.del E.: Este es el sistema mediante el que funciona la A.·.A.·. fundada por Aleister Crowley y George Cecil Jones, donde cada uno conoce tan solo a aquel que está un grado por encima de él y de quien aprende, y a uno o varios estudiantes con un grado inferior al suyo.

2 - N.del E.: Es decir, son pruebas que dispone la función hierofánica en el sendero iniciático, que forma parte de uno mismo (ya hemos hablado del Hierofante y La Bestia anteriormente). Dicho de otro modo, suceden en la realidad del candidato y no como un formalismo en un Templo. La primera ordalía es el encuentro con la sombra que desemboca en Yesod (ver AL III, 64), la segunda implica la llegada a Tiphareth y el Conocimiento y Conversación (ver AL III, 65), y la tercera hace referencia al Abismo y a la Corona (ver AL III, 66). Siguiendo lo que se indica en AL III, 67, existe aún una cuarta. Esta idea se ve confirmada por el siguiente versículo, AL I, 50, y las cuatro puertas del palacio.