Los Comentarios al Libro de la Ley

escrito por Aleister Crowley

traducción y notas al pie por Yemeth
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3.56.- ¡Que sea también por la belleza y el amor!

Nuevo Comentario

Es obvio para el fisiólogo que la belleza (es decir, la idoneidad de la proporción) y el amor (es decir, la atracción natural entre cosas cuya unión satisface a ambas) necesitan para su realización una espontaneidad absoluta y la ausencia de restricciones. Un árbol crece deformado si está apretado por otros árboles o por la mampostería; y la pólvora no explotará si sus partículas están separadas por mucha arena.
Si queremos tener Belleza y Amor, ya sea al engendrar hijos u obras de arte, o lo que sea, debemos tener una perfecta libertad para actuar, sin miedo ni vergüenza ni falsedad alguna. La espontaneidad, el factor más importante de la creación ya que es una prueba de la intensidad magnética y de la idoneidad de la voluntad para crear, depende casi totalmente de la absoluta libertad del agente. Gulliver no ha de estar atado con fuertes cuerdas. Estas circunstancias han sido tan escasas en el pasado, especialmente en lo que se refiere al amor, que su aparición ha marcado a menudo algo así como una época. Prácticamente todos los hombres trabajan con miedo al resultado o con lujuria del resultado, y el "niño" es un enano o un mortinato.
La experiencia de la mayoría de la gente es que las fiestas de entretenimiento y eventos similares, si se organizan en el momento, son siempre un éxito, mientras que los entretenimientos más elaborados, preparados con todo el cuidado posible, a menudo fracasan. En este sentido, no se pueden establecer exactamente las reglas que producen a un "genio" a la carta, siendo un genio en este sentido aquel que tiene la Idea y está fortalecido con el poder de encender el entusiasmo de la multitud; con el ingenio para conocer y la iniciativa para aprovechar el momento psicológico.
Pero se pueden precisar ciertas condiciones, incompatibles con la manifestación de esta espontaneidad; y la primera de ellas es evidentemente la ausencia absoluta de obstáculos, internos o externos, a la idea de "genio".
Es evidente que una mujer no puede amar naturalmente, libremente, sanamente, si está obligada a contaminar la pureza de su impulso con pensamientos sobre su condición social, económica y espiritual. Cuando tales cosas la restringen, el Amor puede conquistar, como a menudo lo hace; pero la Belleza engendrada suele estar atrofiada o marchita, asumiendo una máscara trágica o cínica. La historia del mundo está llena de tales historias; es, casi se puede decir, el tema principal del romance. Sólo necesito mencionar a Tristán, Paolo, Romeo, Otelo, París, Eduardo II, Abelardo, Tannhauser, de antaño, y recientemente a la Sra. Asquith, Maud Allan, Charles Stuart Parnell, Sir Charles Dilke, Lord Henry Somerset, y Oscar Wilde, ¡hasta 'Fatty' Arbuckle!
Los hombres y las mujeres tienen que enfrentarse a la ruina real, así como al probable escándalo y disgusto, o consentir en amar dentro de unos límites que no conciernen al amor en lo más mínimo. La posibilidad de la espontaneidad es, por tanto, escasa; y, en caso de que se produzca y se aproveche, los abogados se apresuran a esconderse bajo el lecho nupcial, mientras las familias, pegando el ojo al resquicio y al agujero de la cerradura, se inmiscuyen en el Polvo con sus aullidos discordantes.
Entonces, cuando el amor muere, como debe ocurrir si alguna de las partes tiene más imaginación que un grumo de masilla, se fijan los grilletes. Él o ella deben pasar por la sórdida farsa del divorcio si quieren recuperar la oportunidad de elegir libremente; e incluso en eso los grilletes siempre dejan una úlcera incurable; no sirve de nada jugar al juego de la respetabilidad después de haberse divorciado.
Así, encontramos que casi las únicas relaciones amorosas que no engendran ninguna molestia, ni dejan ninguna cicatriz, son las que se dan entre personas que han aceptado la Ley de Thelema, y han roto para siempre con los tabús de los dioses-esclavos. El verdadero artista, que ama su arte y nada más, puede disfrutar de una serie de relaciones espontáneas durante toda su vida, y no sufrir nunca ni hacer sufrir a nadie.
De tales enlaces la Belleza es siempre la hija; la actitud sana de la mente limpia y sencilla, libre de toda complicación ajena al Amor, lo asegura.
Al igual que el cuerpo de una mujer se deforma y enferma por el corsé exigido por la Moda de Jagannath, también lo está su alma por la compresión de la convención, que es una moda tan caprichosa, arbitraria y sin sentido como la del vendedor de sombreros, aunque lo llamen Dios, y su estrafalario Fiat se haga pasar por Ley Eterna.
La Biblia inglesa avala la poligamia y el concubinato de Abraham, Salomón y otros, el incesto de Lot, la violación al por mayor de las vírgenes capturadas, así como la promiscuidad de los primeros cristianos, la prostitución de los siervos del templo, hombres y mujeres, las relaciones de Johannes con su amo, y el hecho de poner a los Profetas errantes a hacer de sementales, así como el celibato de personas como Pablo. Jehová llegó a matar a Onán porque se negó a fecundar a la viuda de su hermano, condonó el adulterio con el asesinato del marido de David, y ordenó a Oseas que intrigara con una "esposa de la prostitución". Sólo trazó la línea moral ante cualquier autoafirmación por parte de una mujer.
En el pasado el hombre ha apaleado a la Mujer para que gratifique la lujuria de su odiado tirano, y ha pisoteado la flor de su propio amor en el fango; haciendo que su violación fuera más bestial al llamar a su antipatía Castidad, y mostrándola como una cosa impura a la vista de la flor desgarrada y manchada.
No ha tenido la oportunidad de Amar a menos que primero renunciara al respeto de la sociedad, y encontrara la manera de expulsar al lobo del hambre de su puerta.
¡Su oportunidad ha llegado! En cualquier Abadía de Thelema cualquier mujer es bienvenida; allí es libre de hacer su voluntad, y se la honra por hacerlo. La hija del amor es una estrella, como lo son todas las estrellas; pero a ésta la apreciamos especialmente; ¡es un trofeo de la batalla librada y ganada!
Notas al pie


1 - N.del E.: El resultado de la voluntad.