Trabajar con Deidades
por Vegtam


 

 

 

 

“Existe una sola definición principal del por qué de todo Ritual Mágico. Es el unir el Microcosmos con el Macrocosmos. El Ritual Completo y Supremo es entonces la Invocación del Santo Ángel Guardián ; o, en el lenguaje del Misticismo, la Unión con Dios. Todos los demás Rituales Mágicos son casos particulares de este principio general, y la única excusa para ejecutarlos es que algunas veces ocurre que alguna porción en particular del microcosmos es tan débil que su imperfección de la impureza contaminaría al Macrocosmos del cual él es la imagen.
(…)
El peligro de la Magia Ceremonial –el peligro más sutil y profundo– está en lo siguiente: que el Mago tendrá la tendencia de invocar aquel ser parcial que más le atrae, y de esta manera su exceso natural en aquella dirección, se exagerará. Que el Mago antes de empezar su trabajo se esfuerce en planear su propio ser, que concuerda sus invocaciones de tal forma que vuelva a conseguir el equilibrio.”

 


 

Estas palabras de Aleister Crowley han sido elegidas para dar respuesta a la primera pregunta que uno se debe de plantear... ¿por qué trabajar con deidades?

[Vuelve a leer el estracto de Magia(k) en Teoría y Practica del tío Al si hace falta]

 

 

La Gran Obra de la magia -”Solve et Coagula”, la disolución del Ser en lo Infinito (Solve) / la presentación de lo Infinito en una forma concreta (Coagula)-
puede ser puesta en marcha de una forma eficaz con el trabajo con deidades.

 

No se trata de buscar una fuerza superior a nosotros mismos para someternos a ella. Se trata de buscar un equilibrio de fuerzas usando las representadas por los dioses --ya sean fuerzas intelectuales, elementales, emocionales, sociales, sexuales-. Allá donde se necesite potenciar una fuerza por carencia o necesidad podemos invocar aquella deidad que tenga una naturaleza análoga a dicha fuerza.

 

¿Te suena de algo todo esto? Es la misma teoría que los sigilos, el uso deliberado de un deseo-creencia -o en este caso fuerza o cualidad- diluido en un simbolismo para protegerlo de la consciencia ordinaria del Ego o como dice Crowley: “La Mente es el gran enemigo; así invocando con entusiasmo a una persona que nosotros sabemos que no existe, estamos rechazando aquella mente”

 

Y al igual que hay un paralelismo un paralelismo en la teoría de los trabajos con deidades y con sigilos, hay otro en su practica y es el abandono de la identificación con el Yo Condicionado.

 

[Recordaré nuestros anteriores artículos sobre sigilos I y II, siendo este último probablemente más acertado respecto a esta disolución del Yo en lo Otro]

 

Con las deidades se trabaja mediante la invocación, y recordemos que invocar es “llamar hacía dentro” 2 -buscando la identificación del Yo con lo llamado- sobre las invocaciones Crowley escribe:

 

“La mente se debe exaltar hasta que pierda consciencia del yo. El mago debe ser absorbido ciegamente por una fuerza que, aunque en él y de él, no es otra cosa que en su estado normal de consciencia llama Yo. De la misma manera que el poeta, el amante, el artista, son absorbidos, fuera de sí en un éxtasis creativo, debe de ser igual al Mago. (...)

Cada Mago debe componer su ceremonia de tal forma que le produzca un clímax dramático. En el momento en que la tensión o excitación se convierte en fuerza ciega, cuando el ser consciente del Mago se sumerge en un espasmo espiritual, ¡en este momento es cuando se deben pronunciar las palabras supremas!

Un método que tiene la eficacia comprobada es parar, por medio de un esfuerzo supremo de la voluntad, una y otra vez, en el borde crítico de este espasmo, hasta que llega el momento en que el espasmo es más fuerte que la voluntad. La inhibición ya no es posible ni en forma de pensamiento, y el ser total del Mago, ni la mínima parte de él negándose, es impulsado sin resistencia hacia adelante. Dentro de la luz cegadora, entre el estruendo de diez mil truenos, la Unión de Dios y el hombre se consuma.”

(Aleister Crowley- Magia(k) en Teoría y Practica. 3ª parte capitulo16 sobre las Invocaciones)


 

Crowley establece tres métodos principales de invocar una deidad:

 

-Devoción a aquella Deidad (fuerza) a la cual deseamos unirnos: “La identidad con Dios se consigue con amor y entrega, descartando todo lo ilusorio de sí mismo, es la limpieza de un jardín” (en el Liber 175 Astarté vel Berylli expone detalladamente esta práctica, ver bibliografía al final del artículo para ampliar contenido, por experiencia propia considero que es de gran utilidad).

 

-Dramatización de la deidad. “La identidad se consigue por simpatía. Es muy difícil para el hombre ordinario entregarse por completo al objeto de una obra o una novela, pero para los que lo pueden conseguir este método es indudablemente el mejor.” Ejemplos de este método lo podemos encontrar en la misa cristiana, la bajada de la diosa en la wicca y otros ritos mistéricos en los que la participación imita la historia de la deidad -por ejemplo la adquisición de sus poderes o su muerte/renacimiento-, por lo que es muy efectiva con aquellas que tengan una narrativa que corresponda al llamado viaje del héroe -ver la obra de Joseph Campbell-

 

-Invocación Ceremonial. Se construye un ritual por el cual se creará un espacio-tiempo en el que todo posea una armonía simbólica con la deidad a llamar. “La identidad se consigue poniendo especial atención en la parte deseada de ti mismo: positivo, como el primer método es negativo. Es el sembrar de una planta determinada del jardín, regándola y poniéndola en el sol.” - la devoción es negativa en el sentido de la disolución y este método es positivo en el sentido de la coagulación-


 

 

Eligiendo cualquiera de los tres métodos anteriormente señalados se ha de tener siempre en cuenta una fase preliminar a la invocación: El estudio de la forma simbólica del dios hasta ser capaces de tener una imagen mental detallada de su representación y de sus atributos. Para mantener en la memoria los atributos recomiendo el uso de epítetos, que suelen dotar a las deidades de profundidad -no son planos, tienen diferentes caras, cualidades, poderes, apariciones y humores- y la meditación acerca de cada uno de sus diferentes nombres nos ayudara a comprender y vivenciar esta polimorfía de la potencia simbolizada por la deidad.

 

Habiendo elegido cualquiera de los métodos anteriormente descritos, la meta es la misma, llegar a conseguir una identificación del operador con la deidad -ahora debería de autoidentificarse como devoto o adepto para una mayor aceptación interna al trabajo-.

 

Que cada uno pruebe a experimentar con la deidad que le parezca más cómoda o acorde a su forma de ser y de trabajar, pero sin dejar otras a un lado para no caer en la complacencia que ya están reflejadas en nosotros, como bien avisa Crowley.

 

Trabajar con deidades es una forma segura de trabajar con la otredad, por eso si buscamos diosas y dioses demasiado similares a nosotros mismos no le estamos sacando verdadero provecho a esta modalidad de trabajo mágico. Para mí este provecho reside en tres puntos:

 

La posibilidad de otorgarle la meta de lo que buscamos ser -o de cómo funcione el mundo- a una figura en la que mirarnos como un espejo mientras manifestamos la potencia poco a poco.

 

Al abrazar lo irracional voluntaria y conscientemente nos puede dar una mayor comunicación con los procesos ocultos de nuestra psique.

 

También es una magnifica forma de experimentar con los distintos estados de consciencia, pudiendo llegar al más elevado de todos estos, lo que en India se conoce como samadhi. En la devoción experimentaremos la iluminación propia del Bathki Yoga 3 al abolir la ley de la dualidad mediante la identificación del yo con el otro.

 

La practica de esta identificación es recomendable hacerla de forma paulatina, poco a poco. Tomar nuevos hábitos, costumbres y normas no está orientado a mortificarnos por impuros y conseguir la salvación, es útil para pulir y desechar lo que no deseamos -en nosotros mismos o a nuestro alrededor-, lo que no necesitamos o nos sobra y abrazar en cambio la fuerza a equilibrar, lo deseado.

 

Crowley plantea que una buena invocación, para cumplir esta identificación en escalada, ha de tener las siguientes partes:

 

“Primero, una Imprecación, como la de un esclavo hacia su Amo.
Segundo, un Juramento, como el de un vasallo a su Señor.
Tercero, un Memorial, como el de un niño a su Padre.
Cuarto, una Oración, como la de un Sacerdote hacia su Dios.
Quinto, un Coloquio, como el de un Hermano con su Hermano.
Sexto, una Conjuración, como la de un Amigo con su Amigo.
Séptimo, un Madrigal, como el de un Amante a su Amada.

Y apuntar bien que el primero debe ser de temor, el segundo de lealtad, el tercero de dependencia, el cuarto de adoración, el quinto de confidencia, el sexto de camaradería, el séptimo de pasión.“

 

Este diseño progresivo es altamente recomendable porque nos ayuda a acercarnos a la deidad, identificándonos cada vez más con ella y menos con nosotros mismos hasta llegar a una relación estrecha y apasionada propia del misticismo sufí o tántrico, en el que la disolución en el otro es el mayor de los gozos.

 

 

 

 


 

 

Desde que era un chaval de 13 años he creado mis propios dioses y mis propios mundos. Comencé con un dios en forma de serpiente alada, inspiración de un juego de rol; más tarde la inspiración vino del Silmarillion de Tolkien y esos Valars de reminiscencia nórdica, pero aquello me duro poco, descubrí la magia del caos, pero sobre todo, se puso en mi camino Eris, esa vieja zorra de la discordia que teje realidades alternativas a medida que caes por la madriguera del conejo blanco.

 

 

 

 

 

“Eris es una diosa auténtica... Al principio me vi a mí mismo como un payaso cósmico.
Me caractericé como Malaclypse el Joven. Pero si uno hace este tipo de cosas lo suficientemente bien, comienzan a funcionar. A su debido tiempo las polaridades entre el ateísmo y el teísmo se vuelven absurdas. El compromiso fue trascendente. Y cuando trasciendes uno, trasciendes el otro. Empecé con la idea de que todos los dioses son una ilusión. Hacia el final había aprendido que le toca a uno decidir si los dioses existen, y si se toma en serio a la diosa de la confusión,
te enviará a través de un viaje metafísico tan profundo y válido como si tomas en serio a un dios como Jehová. El viaje será diferente, pero ambos serán transcendentales”

 

- Malacypse el Joven, Polipater discordiano y alto sacerdote de POEE,
en una entrevista a Margo Adler publicada en el libro Drawing Down the Moon -

 

 

Desde hace más de diez años he sido devoto de Eris, de hecho, desde hace ya mucho tiempo, la considero más una hermana mágica, una especie de guía no-corporea. Me gusta Eris porque representa -al menos para mí- una fuente de inspiración, como una anarquica musa. Un espíritu libre y caótico, en cuanto habita en lo profundo de la vida, tanto en al que nos rodea como en la que nos mueve desde dentro.

 

Lo que más me gusta de Eris es que es el Discordianismo ha cogido a una deidad clásica bastante poco conocida y ha ido más allá que devolverla del geriátrico olímpico, la ha modernizado y la ha otorgado de una personalidad punk capaz de responder a nuestro mundo moderno.

 

Es fácil trabajar con ella, es divertida, su arquetipo jungiano del Trickster viene de perlas cuando te intentas escabullir de la realidad que tienes pegada durante las primeras fases de cualquier trabajo mágico e iniciático, la invoco como matrona del estado de confusión que me sirva para disolver la ley de la dualidad. Eris es fácil de personalizar y de tomar como propia, dotándola de algunas características más personales, en mi caso es parte de mi propio sistema panteísta, y funciona como enviada y a la vez puente de una deidad mayor, creada por mi mismo hace años con la que he desarrollado un trabajo mucho más complejo.


 

 

 

 

 


 

Otra de mis deidades favoritas al comienzo de mis trabajos mágicos, fue Ganesha. En este caso la deidad está más cerrada en cuanto a poder dotarla de personalidad. Pero lo que me atrae y me resulta práctico de él, es que su culto no está tan regularizado como otros dioses del panteón hindú del que además se puede “abducir” sin perder fuerza como “aplanador de obstáculos”.

 

Le “debo” bastantes cosas, podría decir que incluso mi vida, ya que cuando comencé a trabajar con él fue casi de casualidad. Sufrí un accidente de tráfico en el que cogí cierto miedo a los viajes por carretera, para tranquilizarme iba imaginando una esfera que recorría mi camino limpiando de posibilidades adversas mi realidad, cualquier posible evento aleatorio era siempre resuelto por esta esfera a un evento positivo -como si fuera abriendo el camino hacía la realidad más conveniente-. En una de las paradas de aquel viaje encontré una pequeña tienda de productos ocultistas en la que recuerdo que solo vendían pequeñas figuras de dioses de la India, mi elección estaba clara, debía hacerme con un pequeño Ganesha y no podía ser menos apropiado el momento y el lugar, la tendera tenía una malformación en la cara que la hacía parecerse a Joseph Merrick el mítico hombre elefante.

 

A través de esta estatuilla de Ganesha seguí con trabajos que me ayudaron a encontrar y solucionar a tiempo dos averías muy peligrosas de coche en viajes largos -encontrar dos clavos de 5 cm metidos en una llanta no es ninguna broma ni mera casualidad- También le debo conseguir plaza en los estudios que quería realizar en el sitio que había elegido gracias a un misterioso problema informático que me dio ventaja frente a otros alumnos que estaban en la lista de acceso.

 

Según mi experiencia lo único que suele pedir a cambio es la devoción diaria a alguna representación suya durante el tiempo adecuado, y como recompensa de su trabajo, que esta representación sea aumentada en tamaño/calidad o se cumplan alguna promesa que se haya dispuesto para el trabajo.

 

 


 

 

 

 

“Mi cabeza rodó por el suelo que aún no era suelo,

y se escondió con disimulo en vuestro corazón,
cuando aún no era vuestro corazón, sino el de todas las cosas,

que se agitan llenas de vida desde entonces,
tintineantes como los cascabeles de mis cabellos.”


 

Como ya he dejado entrever cuando hablé sobre Eris como puente hacía otra deidad, diré que llevo trabajando de forma continua un trabajo devocional con esta deidad, incluyendo complejos rituales de invocación. Al comienzo la apodé “la Santa Madre del Caos Perpetúo”, fue creada para poder representar y “ponerle un rostro” a una serie de vivencias que experimenté desde mi adolescencia y que volvieron cuando comencé a practicar magia. En su creación fui influido por la Triple diosa a la manera wiccana de dama-madre-anciana, pero esta triplicidad se fue multiplicando con el paso del tiempo y a la vez restándose a 0, a la manera thelemita “Oh Nuit, continua de los Cielos, que sea siempre así; que los hombres no hablen de Ti como Una sino como Ninguna, y que no hablen de ti en absoluto, puesto que eres continua! ” -liber AL vel Legis, .27-

 

Su proceso de creación fue algo innato y natural, a lo largo de los años he trabajado en su devoción mediante rituales, ordalías, invocaciones, meditaciones, viajes con enteógenos, magia sexual, elaboración de poesía en estados alterados de conciencia... y es la que realmente me ha dado las experiencias más enriquecedoras y místicas desde sus distintas caras, siendo muy útil acercarme a ella bajo ciertos aspectos de Kali o de Nuit -según el tipo de fuerza a equilibrar-.

 


 

 

 

 

 

Para un trabajo efectivo con deidades, necesitaremos siempre mantener una conexión física con la deidad elegida. Esta conexión física puede ser tan duradera como un altar improvisado o tan fugaz como un mantra con cientos de años de antigüedad.

 

Los altares, los mantras, los cantos y músicas, los vestidos y joyas, los perfumes e inciensos, las comidas, los gestos y posturas, los bailes y paseos, los yantras y sellos, las caretas, las figuras, las plantas y minerales... 4 Podemos tener un espacio permanente a modo de altar para trabajar o lugar para la representación de la deidad - trátala como un apéndice de tu propio cupero -; desde un eje temporal tenemos las fiestas rituales. Todos los elementos materiales que nos sirvan para conectar con las deidades servirán para que nuestra consciencia quede unida al trabajo y a la fuerza en la que queremos concentrarnos pero nunca debemos de olvidar lo que nos rodea y sustenta: la materia viva e inerte de nuestro universo -incluyendo nuestro cuerpo- responden y llaman a los dioses y diosas, no separes materia y espíritu.

 

La vía devocional tiene tantas formas como las deidades existentes, que han existido y que existirán multiplicadas por los devotos que han vivido, viven y vivirán. Crea o elige 5 a conciencia y no te arrepentirás... y te lo dice un agnóstico, no un creyente exaltado.

 

Invoca desde todos los sentimientos y consciencias posibles, desde la camaradería guerrera a la sobreexcitación sexual, en momentos de euforia o de auténtico terror, en cuevas o desiertos, en tu habitación o en un rincón de tu lugar de trabajo. Cúbrete de joyas y lujosas prendas, prende perfumes y ora, o desnúdate y baila con frenesí salvaje mientras sudas en su nombre... pero excede y llega al otro lado...

 

 

 

NOTAS:

 

1 Fuerzas decualquier tipo, ya sean intelectuales, elementales, emocionales, sociales, sexuales, etc...

 

2Invocar es llamar hacia adentro, igual que evocar es llamar hacia afuera. Esta es la diferencia esencial entre las dos ramas de la Magia. En la Invocación, el macrocosmos desborda a la consciencia. En la Evocación, el Mago se ha convertido en el macrocosmos y cría un microcosmos. Se invoca a un Dios en el Círculo. Y se evoca a un Espíritu en el Triángulo.”

 

3 Bathki Yoga es la vía hindú de la devoción, junto a Jnana Yoga -la vía intelectual- y Karma Yoga -la vía de la acción- son las tres vías clásicas hacía el samadhi, el estado extático más elevado.

 

4 Las herramientas físicas que se usen para la devoción no tienen porque ser especiales en su elaboración pero si deben mantener un propósito simbólico y ligado a la devoción, no pudiendo ser usadas para otros cometidos, salvo que estos tengan una relación estrecha con la naturaleza de la fuerza simbolizada por la deidad, en estos casos pueden servir para traer lo mundano hacia lo sagrado y que así adquiera cierto “áurea”, o al contrario y llevar algo sagrado a lo mundano para divinizar lo cotidiano.

 

5 Se recomienda trabajar con distintas deidades, a la vez o por lo menos sucesivamente, para no caer en la trampa lógico-sentimental del monoteísmo...

 

 

 

TELARAÑA BIBLIOGRÁFICA:

 

Aleister Crowley - Liber 175 Astarté vel Berylli
Tratado con instrucciones para alcanzar el logro por medio de la devoción o Bhakti-Yoga.
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Alan Moore - La Magia está en marcha (entrevista)
ENLACE

 

Grant Morrison - Cómo hablar con los dioses (extracto de Pop Magic)
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Discordianismo: el caos es una diosa - fragmento de Invented Religions de Carole M Cusak
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